{"id":3755,"date":"2026-09-19T06:46:08","date_gmt":"2026-09-19T12:46:08","guid":{"rendered":"https:\/\/ministeriomct.org\/?p=3755"},"modified":"2026-09-19T06:50:57","modified_gmt":"2026-09-19T12:50:57","slug":"la-carta-de-judas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/la-carta-de-judas\/","title":{"rendered":"La Carta de Judas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>La Carta de Judas. Una advertencia pastoral y un llamado al amor en\u00e9rgico.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>R. Esteban Montilla, Ph.D.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La Carta de Judas es uno de los escritos m\u00e1s breves del Nuevo Testamento; sin embargo, sus veinticinco vers\u00edculos contienen un llamado pastoral inusualmente intenso. Dirigida a una comunidad que atravesaba una confusi\u00f3n interna y un desorden moral, la carta combina advertencia, reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, exhortaci\u00f3n y esperanza. Judas recurre a las Escrituras de Israel y a las tradiciones interpretativas jud\u00edas con las que sus lectores est\u00e1n familiarizados para describir los peligros que percibe en la comunidad y exhortar a los creyentes a permanecer fieles a lo que han recibido. Su lenguaje puede ser severo, pero el prop\u00f3sito de la carta no es meramente denunciar.<\/p>\n<p>A Judas le preocupa preservar la comunidad, discernir las ense\u00f1anzas da\u00f1inas, cuidar de quienes vacilan y practicar la misericordia. Por lo tanto, la carta merece ser le\u00edda como algo m\u00e1s que una antigua pol\u00e9mica contra oponentes an\u00f3nimos. Ofrece una ventana a las tensiones que enfrentaban las primeras comunidades cristianas al lidiar con cuestiones de autoridad, conducta, creencia e identidad comunitaria. Al mismo tiempo, Judas plantea preguntas pastorales perdurables sobre c\u00f3mo responden las comunidades religiosas cuando perciben que sus convicciones o pr\u00e1cticas se ven distorsionadas. Su giro final hacia la misericordia, la restauraci\u00f3n y la confianza en el cuidado sustentador de Dios le da a la carta su orientaci\u00f3n pastoral m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ministeriomct.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Judas6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-3754\" src=\"https:\/\/ministeriomct.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Judas6.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/ministeriomct.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Judas6.jpg 320w, https:\/\/ministeriomct.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Judas6-300x300.jpg 300w, https:\/\/ministeriomct.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Judas6-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/a><\/p>\n<h1>I. Contexto hist\u00f3rico y literario<\/h1>\n<p>La Carta de Judas es lo suficientemente breve como para leerse en unos pocos minutos. Sin embargo, proviene de un mundo en el que la identidad religiosa, la lealtad comunitaria, la conducta moral y la interpretaci\u00f3n de la tradici\u00f3n sagrada eran inseparables. El autor se identifica como \u00abJudas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago\u00bb (Judas 1). Esa autodescripci\u00f3n es modesta en su forma, pero sit\u00faa a Santiago en el centro del reconocimiento que el lector tiene del autor. Richard Bauckham (1990) sostiene que el referente hist\u00f3rico m\u00e1s natural es Santiago, hermano de Jes\u00fas, quien se convirti\u00f3 en un l\u00edder destacado de la comunidad de Jerusal\u00e9n. Si aceptamos esa identificaci\u00f3n, Judas se sit\u00faa cerca del c\u00edrculo familiar de Jes\u00fas y de una corriente temprana del cristianismo jud\u00edo. El texto en s\u00ed, sin embargo, solo nos da el nombre de Judas, su relaci\u00f3n con Santiago y su devoci\u00f3n a Jesucristo. Una lectura cuidadosa puede tomar en serio esa afirmaci\u00f3n sin convertir las reconstrucciones posteriores en certezas.<\/p>\n<p>La fecha de la carta sigue siendo objeto de debate. Los estudiosos que aceptan la autoidentificaci\u00f3n como hist\u00f3rica suelen situarla en las d\u00e9cadas centrales del siglo I. Por el contrario, otros sit\u00faan la obra en una \u00e9poca posterior, especialmente cuando interpretan sus referencias a los ap\u00f3stoles y su relaci\u00f3n con 2 Pedro como indicios de una generaci\u00f3n posterior. Peter H. Davids (2006), Gene L. Green (2008), Thomas R. Schreiner (2003) y Bauckham (1990) difieren en algunos detalles, pero, en conjunto, dejan claro que la evidencia no permite establecer una \u00fanica fecha indiscutible. Podemos afirmar con mayor certeza que la ep\u00edstola de Judas pertenece al per\u00edodo formativo del movimiento de Jes\u00fas, cuando las comunidades a\u00fan defin\u00edan la autoridad, la memoria, los l\u00edmites morales y el significado de las tradiciones jud\u00edas heredadas.<\/p>\n<p>La ubicaci\u00f3n precisa de los primeros lectores de Judas tambi\u00e9n es incierta. A menudo se han propuesto Palestina y Siria, pero la carta no menciona ninguna ciudad ni regi\u00f3n. Lo que el texto revela con mayor certeza es el mundo cultural y religioso que se da por sentado. Judas espera que sus lectores reconozcan las narraciones sobre el desierto de Israel, Sodoma y Gomorra, Ca\u00edn, Balaam y Cor\u00e9. Tambi\u00e9n espera que comprendan las tradiciones jud\u00edas que no est\u00e1n incluidas en los l\u00edmites posteriores de la Biblia hebrea. Su uso expl\u00edcito de 1 Enoc en los vers\u00edculos 14-15 y la tradici\u00f3n sobre Miguel y Mois\u00e9s en el vers\u00edculo 9 muestran una comunidad cuya biblioteca interpretativa era m\u00e1s amplia que la de un canon protestante moderno. Bauckham (1990) y Green (2008) han prestado especial atenci\u00f3n a este mundo literario jud\u00edo. El argumento de Judas tiene poco sentido si imaginamos a un p\u00fablico no familiarizado con \u00e9l.<\/p>\n<p>Esto es importante desde el punto de vista pastoral porque Judas no est\u00e1 escribiendo teolog\u00eda abstracta. Est\u00e1 respondiendo a una perturbaci\u00f3n en una comunidad. Las personas que perturban a la congregaci\u00f3n no son forasteros en la puerta de la ciudad. Participan en la vida com\u00fan de la iglesia, incluidas sus comidas, y Judas cree que su ense\u00f1anza y conducta est\u00e1n deformando esa vida desde adentro. Es dif\u00edcil reconstruir la identidad exacta de estos oponentes a partir de una carta pol\u00e9mica. Douglas J. Moo (1996), Davids (2006), Green (2008) y Schreiner (2003) se enfrentan a este problema. Judas los describe como personas que convierten la gracia en un permiso para una conducta que \u00e9l considera imp\u00eda, que hacen caso omiso de la autoridad leg\u00edtima, que hablan con arrogancia sobre realidades que no comprenden y que utilizan a la comunidad para sus propios fines. Esas acusaciones nos dicen mucho sobre el juicio pastoral de Judas, aunque no permitan trazar un perfil social completo de las personas a las que se opone.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la crisis va m\u00e1s all\u00e1 de la correcci\u00f3n doctrinal. Judas ve una relaci\u00f3n entre lo que las personas creen, lo que se autorizan a hacer y el impacto que su conducta tiene en los dem\u00e1s. La carta es severa porque \u00e9l cree que los maestros que combinan la confianza religiosa con la explotaci\u00f3n, la arrogancia y la irresponsabilidad moral pueden da\u00f1ar la vida en com\u00fan de la congregaci\u00f3n. Al mismo tiempo, la carta no termina por ense\u00f1ar a los fieles a sospechar de todos. Judas distingue finalmente entre quienes ponen en peligro a la comunidad y quienes se han vuelto inseguros o vulnerables. Esa distinci\u00f3n es esencial para comprender el car\u00e1cter pastoral de la carta.<\/p>\n<h1>II. El desarrollo del argumento de Judas<\/h1>\n<p>El argumento de Judas avanza r\u00e1pidamente, pero no de manera ca\u00f3tica. El saludo inicial ya presenta el marco teol\u00f3gico de toda la carta. Los lectores son llamados, amados y guardados, y Judas les desea abundante misericordia, paz y amor. Davids (2006) se\u00f1ala la importancia de este lenguaje de la preservaci\u00f3n divina. Antes de que Judas mencione el peligro, sit\u00faa a la comunidad en una relaci\u00f3n de pertenencia. Esto es m\u00e1s que una simple convenci\u00f3n de apertura. Cambia la forma en que se percibe la advertencia. A las personas a quienes se dirige no se les invita a vivir en p\u00e1nico. Se les recuerda que su vida con Dios precede al conflicto que ahora les ocupa la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los vers\u00edculos 3-4 explican por qu\u00e9 Judas escribe con tanta urgencia. \u00c9l hab\u00eda esperado escribir sobre la salvaci\u00f3n que comparte con sus lectores, pero las circunstancias han dado un nuevo rumbo a la carta. Ciertas personas se han infiltrado en la comunidad y, a juicio de Judas, han distorsionado la gracia y negado el se\u00f1or\u00edo que debe orientar la vida cristiana. Por lo tanto, insta a sus lectores a contender por la fe encomendada a los santos. Este verbo se ha interpretado a menudo en un sentido combativo, especialmente en las controversias religiosas posteriores. En la propia carta de Judas, sin embargo, el \u00abluchar\u00bb no puede separarse de lo que sigue en los vers\u00edculos 20-23. La comunidad est\u00e1 llamada a permanecer en el amor de Dios, a orar, a esperar la misericordia, a mostrar misericordia a quienes dudan y a tratar de rescatar a las personas en peligro. La lucha que Judas imagina no es, por lo tanto, un permiso para la agresi\u00f3n religiosa. Es una forma exigente de fidelidad en la que la verdad, la responsabilidad moral y la misericordia permanecen conectadas.<\/p>\n<p>Luego, Judas recopila una serie de relatos recordados. La generaci\u00f3n del desierto, los \u00e1ngeles rebeldes y Sodoma y Gomorra se convierten en advertencias de que los privilegios no eximen de la responsabilidad moral. Estas tradiciones pertenecen a diferentes mundos literarios, pero Judas las re\u00fane porque cada una puede hablar de la rebeli\u00f3n y el juicio. Green (2008) y Bauckham (1990) muestran cu\u00e1n estrechamente Judas se relaciona con las tradiciones interpretativas jud\u00edas. No est\u00e1 ofreciendo una historia neutral sobre Israel. Est\u00e1 leyendo las historias heredadas desde una perspectiva pastoral, utilizando la memoria para interpretar una crisis actual.<\/p>\n<p>En los vers\u00edculos 8-10, Judas intensifica su cr\u00edtica contra los intrusos. Su referencia al arc\u00e1ngel Miguel es especialmente reveladora. Judas contrasta el discurso imprudente de los oponentes con una tradici\u00f3n en la que ni siquiera Miguel se atreve a emitir un juicio por su cuenta. Los estudiosos suelen relacionar esta historia con tradiciones asociadas al Testamento o la Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s, aunque el texto que se conserva no recoge el episodio tal como lo utiliza Judas. Bauckham (1990) analiza esta tradici\u00f3n en profundidad. Para Judas, lo importante no es la curiosidad por las jerarqu\u00edas angelicales, sino la moderaci\u00f3n. Las personas que afirman tener una visi\u00f3n espiritual pueden volverse peligrosas cuando la humildad ya no modera su confianza.<\/p>\n<p>El vers\u00edculo 11 resume a los oponentes en tres nombres recordados: Ca\u00edn, Balaam y Cor\u00e9. Ca\u00edn evoca la destrucci\u00f3n de un hermano; Balaam se convierte en un s\u00edmbolo de la actividad religiosa enredada con el lucro; Cor\u00e9 representa la rebeli\u00f3n contra la autoridad comunitaria. Judas no necesita volver a contar las historias. Da por sentado que los nombres cargan con una memoria moral. Se les pide a sus lectores que reconozcan patrones. La cuesti\u00f3n pastoral no es si los maestros actuales se asemejan a las figuras antiguas en cada detalle. La pregunta es qu\u00e9 sucede cuando se permite que la envidia, el inter\u00e9s econ\u00f3mico propio o la presunci\u00f3n desafiante habiten en el liderazgo religioso.<\/p>\n<p>Las met\u00e1foras de los vers\u00edculos 12 y 13 figuran entre las l\u00edneas m\u00e1s memorables de la carta. Judas llama a los intrusos \u00abelementos peligrosos\u00bb: \u00abnubes sin agua\u00bb, \u00ab\u00e1rboles sin fruto\u00bb, \u00abolas violentas\u00bb y \u00abestrellas errantes\u00bb. Las im\u00e1genes se acumulan porque ninguna comparaci\u00f3n, por s\u00ed sola, capta la preocupaci\u00f3n que \u00e9l intenta expresar. Comparten un tema com\u00fan como lo es la promesa incumplida. Las nubes sugieren lluvia, pero no producen ninguna. Los \u00e1rboles ocupan el suelo, pero no dan fruto. Las estrellas que deber\u00edan orientar al viajero vagan sin rumbo. La ret\u00f3rica de Judas es dura, pero debajo de ella yace un temor pastoral de que las personas que parecen espiritualmente s\u00f3lidas puedan dejar a otros hambrientos, desorientados o perjudicados.<\/p>\n<p>La cita que hace Judas de 1 Enoc en los vers\u00edculos 14-15 merece m\u00e1s que un comentario de pasada. La carta incluye abiertamente citas de la tradici\u00f3n enoquiana en su argumento sobre el juicio. Esto es importante para comprender el mundo textual del cristianismo primitivo. Judas no formaba parte de las clasificaciones can\u00f3nicas posteriores a las que los lectores modernos suelen recurrir para abordar la Biblia. Su comunidad recib\u00eda, recordaba e interpretaba una gama m\u00e1s amplia de la literatura jud\u00eda. Bauckham (1990), Davids (2006) y Green (2008) tratan este material como parte integral del pensamiento de Judas, en lugar de considerarlo un inconveniente que hay que justificar. Hist\u00f3ricamente, Judas nos permite vislumbrar un per\u00edodo en el que los l\u00edmites y usos de la literatura sagrada no eran id\u00e9nticos a los que conocieron las comunidades cristianas posteriores.<\/p>\n<p>Tras la larga exposici\u00f3n al peligro, la carta da un giro en los vers\u00edculos 17-23. Se les dice a los lectores que recuerden, se fortalezcan en su fe, oren, permanezcan en el amor de Dios y esperen la misericordia. El giro es significativo. Judas no le pide a la congregaci\u00f3n que convierta a los oponentes en el centro permanente de su atenci\u00f3n. Una comunidad puede deformarse no solo por lo que la amenaza, sino tambi\u00e9n por permitir que la amenaza ocupe toda su imaginaci\u00f3n. Judas redirige la atenci\u00f3n hacia las pr\u00e1cticas que sostienen la vida comunitaria. La memoria, la oraci\u00f3n, el amor, la esperanza, la misericordia y el discernimiento se convierten en la labor mediante la cual la congregaci\u00f3n se resiste a ser remodelada a imagen del conflicto.<\/p>\n<p>La doxolog\u00eda final, en los vers\u00edculos 24-25, retoma el lenguaje con el que comenz\u00f3 la carta. Dios puede evitar que la comunidad tropiece y llevar a las personas con alegr\u00eda a la presencia divina. Schreiner (2003) considera acertadamente la doxolog\u00eda como un cl\u00edmax teol\u00f3gico, pero su funci\u00f3n pastoral es igualmente importante. Judas les ha pedido mucho a sus lectores. Deben discernir, resistir, recordar, orar, permanecer, mostrar misericordia y actuar con valent\u00eda. Las palabras finales evitan que esas responsabilidades se conviertan en una teolog\u00eda de la autosuficiencia humana. La comunidad act\u00faa, pero su esperanza descansa finalmente en la capacidad de Dios para preservar.<\/p>\n<h1>III. \u00c9nfasis teol\u00f3gicos y pastorales<\/h1>\n<h2>La fe como un modo de vida confiado<\/h2>\n<p>Cuando Judas habla de \u00abla fe\u00bb entregada a los santos, parece referirse a algo m\u00e1s que a una convicci\u00f3n privada. La fe es un modelo recibido por confesi\u00f3n, memoria, adoraci\u00f3n y conducta que pertenece a una comunidad. Schreiner (2003) destaca la importancia de esta tradici\u00f3n recibida, mientras que Green (2008) muestra c\u00f3mo la exhortaci\u00f3n de Judas se aplica en la vida social de la congregaci\u00f3n. Luchar por esa fe no es, por lo tanto, simplemente ganar discusiones sobre proposiciones. Una comunidad tambi\u00e9n lucha por su fe cuando sus pr\u00e1cticas se mantienen acordes con lo que confiesa. La acusaci\u00f3n m\u00e1s profunda de Judas contra los intrusos es precisamente esta fractura entre la afirmaci\u00f3n religiosa y la vida moral.<\/p>\n<p>Esa observaci\u00f3n es importante desde el punto de vista pastoral. Las comunidades religiosas pueden dedicar una energ\u00eda considerable a defender el lenguaje, mientras ignoran qu\u00e9 es lo que recompensan sus estructuras, a qui\u00e9nes protegen sus l\u00edderes, qu\u00e9 voces se escuchan y c\u00f3mo se trata a las personas vulnerables. Judas no permite que la doctrina y la conducta se separen tan f\u00e1cilmente. La misma carta que habla intensamente de \u00abla fe\u00bb tambi\u00e9n habla de la codicia, la arrogancia, la sensualidad, el discurso, las comidas comunitarias, la misericordia y el rescate. La teolog\u00eda se pone a prueba en las relaciones que genera.<\/p>\n<h2>La gracia y la responsabilidad moral<\/h2>\n<p>A Judas le preocupa un uso de la gracia que, en su opini\u00f3n, elimina los l\u00edmites morales en lugar de renovar la vida. El problema no es que la gracia se haya vuelto demasiado generosa. La propia carta de Judas comienza y termina con la misericordia. Su preocupaci\u00f3n es que la gracia pueda invocarse ret\u00f3ricamente mientras la responsabilidad desaparece. Tanto Moo (1996) como Schreiner (2003) enfatizan esta tensi\u00f3n. En la teolog\u00eda de Judas, la gracia no vuelve la conducta humana irrelevante. Crea una vida en la que la misericordia recibida se convierte en misericordia practicada, y la pertenencia a Cristo da forma a la manera en que uno vive las relaciones, el poder, el deseo y el discurso.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista pastoral, esto evita que la gracia se convierta en indulgencia o en amenaza. Si la gracia se reduce a la indulgencia, las personas pueden justificar el da\u00f1o con un lenguaje espiritual. Si la gracia se reduce a una amenaza, las personas pueden aprender a actuar conforme a la moral mientras ocultan el miedo, la verg\u00fcenza o la incertidumbre. El enfoque de Judas es m\u00e1s exigente. \u00c9l puede hablar con firmeza sobre la conducta que da\u00f1a a la comunidad y, en la misma carta, instruir a los fieles a tener misericordia de quienes dudan. La seriedad moral y la ternura pastoral no son lo mismo, pero Judas se niega a descartar ninguna de ellas.<\/p>\n<h2>El juicio y los l\u00edmites de la autoridad humana<\/h2>\n<p>El juicio impregna la parte central de la carta de Judas, y a los lectores modernos les puede resultar dif\u00edcil su intensidad. Hist\u00f3ricamente, el lenguaje apocal\u00edptico del juicio pertenec\u00eda a un mundo jud\u00edo en el que la injusticia y el desorden del presente se interpretaban a la luz de la convicci\u00f3n de que Dios finalmente pondr\u00eda las cosas en su lugar. Judas se inspira libremente en ese mundo. Sin embargo, su relato sobre Miguel tambi\u00e9n pone l\u00edmites a la presunci\u00f3n humana. Ni siquiera una figura celestial exaltada asume el papel de juez supremo. Esto genera una tensi\u00f3n importante en la carta. Judas advierte sobre el juicio, pero solo Dios tiene la autoridad final para juzgar.<\/p>\n<p>Esa limitaci\u00f3n merece una atenci\u00f3n pastoral cuidadosa, ya que la certeza religiosa puede convertirse f\u00e1cilmente en una forma de controlar a otras personas. La ret\u00f3rica de Judas no debe trasladarse mec\u00e1nicamente a cada desacuerdo dentro de una iglesia, una familia, una escuela o una instituci\u00f3n. La propia carta distingue entre las personas a quienes Judas considera maestros destructivos y las que dudan y necesitan misericordia. El discernimiento es, por lo tanto, m\u00e1s exigente que la sospecha. Se pregunta qu\u00e9 est\u00e1 haciendo una persona, c\u00f3mo se est\u00e1 utilizando el poder, qu\u00e9 consecuencias tiene para los dem\u00e1s, si se est\u00e1n corrompiendo las pr\u00e1cticas de la comunidad y qu\u00e9 tipo de respuesta es proporcional a la situaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>La misericordia como forma de discernimiento<\/h2>\n<p>Los vers\u00edculos 22 y 23 podr\u00edan constituir el n\u00facleo pastoral de la ep\u00edstola de Judas precisamente porque rechazan una respuesta \u00fanica para todas las personas afectadas por la crisis. La tradici\u00f3n textual de estos vers\u00edculos incluye variaciones, y las traducciones difieren en cuanto al n\u00famero de grupos a los que se refieren. Aun as\u00ed, la idea general es clara. Algunas personas necesitan misericordia en medio de su incertidumbre. Otras est\u00e1n en peligro y necesitan una intervenci\u00f3n urgente. En todos los casos, quien responde debe ser consciente de cu\u00e1n destructivos pueden llegar a ser los patrones. Tanto Green (2008) como Witherington (2007) resaltan el car\u00e1cter diferenciado del consejo pastoral de Judas.<\/p>\n<p>La sabidur\u00eda pastoral madura consiste en negarse a tratar al que duda como si fuera quien enga\u00f1a. Una persona que plantea preguntas dif\u00edciles no necesariamente est\u00e1 socavando a la comunidad. Alguien confundido por una ense\u00f1anza persuasiva no es lo mismo que quien se aprovecha de esa confusi\u00f3n. Una respuesta pastoral que no pueda hacer estas distinciones puede da\u00f1ar precisamente a las personas a las que pretende proteger. La severa carta de Judas deja espacio para la misericordia porque el discernimiento sin misericordia puede convertirse en otra forma de violencia.<\/p>\n<h2>La preservaci\u00f3n divina y la participaci\u00f3n humana<\/h2>\n<p>Judas mantiene unidas dos convicciones que la teolog\u00eda posterior a veces separa. Dios guarda a los fieles, y a los fieles se les dice que se mantengan en el amor de Dios. La gram\u00e1tica de la carta deja espacio tanto para la iniciativa divina como para la participaci\u00f3n humana. Davids (2006) se\u00f1ala este movimiento y la estructura de la carta lo refuerza. Los lectores no se preservan a s\u00ed mismos controlando con temor cada peligro que los rodea. Participan en su propia formaci\u00f3n a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, la memoria, la fe compartida, la misericordia y la esperanza, al tiempo que conf\u00edan en que la vida de la comunidad no depende, en \u00faltima instancia, de su dominio sobre los acontecimientos.<\/p>\n<p>Para la atenci\u00f3n pastoral, este marco es m\u00e1s saludable que la pasividad o el control. Las comunidades tienen responsabilidades. Los l\u00edderes tienen responsabilidades. Los individuos tienen responsabilidades. Sin embargo, ning\u00fan l\u00edder puede garantizar la fidelidad de otra persona, eliminar todos los riesgos ni crear una congregaci\u00f3n libre de conflictos. Judas exhorta a la vigilancia sin pretender que esta sea omnipotencia. Su doxolog\u00eda le da la \u00faltima palabra a la gracia m\u00e1s que a la competencia institucional.<\/p>\n<h1>IV. Autoridad, tradici\u00f3n y discernimiento<\/h1>\n<p>La autoridad de Judas tiene varios niveles. Menciona su relaci\u00f3n con Santiago, se apoya en las tradiciones escriturales e interpretativas jud\u00edas, apela a las palabras recordadas de los ap\u00f3stoles y construye un argumento cuya fuerza moral depende de que la congregaci\u00f3n reconozca patrones que ya conoce. Bauckham (1990) le da especial importancia al lugar que ocupa Judas en la familia de Jes\u00fas, mientras que Davids (2006) y Green (2008) enfatizan el denso mundo intertextual de la carta. Sea cual sea la conclusi\u00f3n a la que se llegue sobre la autor\u00eda, Judas presenta la autoridad de manera relacional y tradicional. Su voz no se presenta como una revelaci\u00f3n privada y aislada.<\/p>\n<p>Esto no simplifica la autoridad. Judas tambi\u00e9n est\u00e1 interpretando sus tradiciones. Selecciona algunas historias, las combina con otras, las aplica a los oponentes de su \u00e9poca y utiliza obras literarias, como 1 Enoc, en su razonamiento teol\u00f3gico. Por lo tanto, la autoridad opera a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n, no al margen de ella. La carta nos recuerda que las apelaciones a \u00ablo que dice la Escritura\u00bb siempre se realizan mediante actos humanos de lectura, recuerdo, selecci\u00f3n, relaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de los textos. La propia audacia de Judas como int\u00e9rprete deber\u00eda hacer que los int\u00e9rpretes contempor\u00e1neos sean m\u00e1s responsables, no menos.<\/p>\n<p>La carta tambi\u00e9n ofrece una prueba pastoral de la autoridad. Las personas a quienes Judas condena son descritas como pastores ego\u00edstas. Se alimentan a s\u00ed mismos. Su discurso es jactancioso. Sus relaciones son divisivas. En contraste, la comunidad que Judas imagina est\u00e1 orientada al fortalecimiento mutuo, a la oraci\u00f3n, a la misericordia, al rescate y a la esperanza. Por lo tanto, la autoridad puede evaluarse en parte por el tipo de vida comunitaria que fomenta. Esto no reduce la teolog\u00eda a resultados, pero s\u00ed se niega a considerar irrelevantes el car\u00e1cter y las consecuencias para el liderazgo religioso.<\/p>\n<p>Para los ministros, capellanes, educadores, supervisores y psicoterapeutas pastorales, esa observaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de la controversia del siglo I. La autoridad religiosa se vuelve \u00e9ticamente peligrosa cuando el cargo, el carisma, el conocimiento o el lenguaje espiritual eximen a un l\u00edder de rendir cuentas. La carta de Judas es implacable con las personas religiosas que utilizan a la comunidad para su propio beneficio. Su advertencia, por lo tanto, puede entenderse no solo como una defensa de la autoridad institucional, sino tambi\u00e9n como una advertencia para cualquiera que la posea.<\/p>\n<h1>V. La lectura de Judas en la vida pastoral contempor\u00e1nea<\/h1>\n<p>La carta de Judas se integra f\u00e1cilmente en una cultura de combate religioso. Su vocabulario de intrusos, juicio, error y contienda puede servir a comunidades ya inclinadas a dividir el mundo entre los fieles de adentro y los peligrosos de afuera. Tal uso pasa por alto una caracter\u00edstica crucial de la carta. La preocupaci\u00f3n inmediata de Judas es la conducta interna, y sus instrucciones finales exigen que la comunidad distinga entre las personas en lugar de condenar indiscriminadamente. La carta se vuelve pastoralmente constructiva cuando el discernimiento se enfoca en patrones concretos de explotaci\u00f3n, arrogancia, manipulaci\u00f3n y da\u00f1o, y no en identidades, categor\u00edas sociales ni en el mero hecho de que alguien plantee preguntas inquietantes.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n es importante en la vida congregacional. Las comunidades suelen experimentar desacuerdos sobre doctrina, \u00e9tica, liderazgo, cultura, sexualidad, pol\u00edtica, dinero, adoraci\u00f3n o cambios institucionales. Judas no ofrece una respuesta lista para usar a cada controversia moderna. Sus categor\u00edas del siglo I no pueden simplemente aplicarse a las personas de hoy. En cambio, plantea un conjunto exigente de preguntas. \u00bfUna ense\u00f1anza libera a las personas para un amor responsable o sirve de pretexto para la explotaci\u00f3n? \u00bfUn l\u00edder utiliza su autoridad para servir a la comunidad o para asegurarse privilegios? \u00bfEl discurso religioso profundiza la humildad o recompensa la jactancia? \u00bfSe protege a las personas vulnerables? \u00bfSe les da espacio a quienes dudan para que hablen con honestidad? \u00bfPuede la comunidad distinguir entre un desacuerdo y una conducta que realmente da\u00f1a a los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>El tratamiento que Judas da a la duda es especialmente importante para el ministerio pastoral. Las comunidades de fe a veces se ponen ansiosas cuando las personas cuestionan las creencias heredadas, cambian el lenguaje teol\u00f3gico o luchan por integrar lo que se les ha ense\u00f1ado con lo que han vivido. La ansiedad puede llevar a los l\u00edderes a interpretar la incertidumbre como deslealtad. Judas ofrece otra posibilidad. La misericordia es una respuesta adecuada a la duda. Eso no resuelve todas las cuestiones teol\u00f3gicas, pero s\u00ed establece una postura relacional. No es necesario humillar a las personas para ayudarlas a pensar, orar o discernir.<\/p>\n<p>La carta tambi\u00e9n aborda el uso del poder. Los oponentes de Judas parecen participar con confianza en la comunidad mientras que, seg\u00fan su relato, hacen caso omiso de las exigencias morales que deber\u00edan limitar su libertad. El problema es reconocible en cualquier instituci\u00f3n en la que el estatus permite a una persona eludir las consecuencias que se imponen a quien tiene menos poder. Por lo tanto, una lectura pastoral de Judas puede prestar atenci\u00f3n tanto a las estructuras como a la moralidad individual. Las iglesias protegen su integridad no solo ense\u00f1ando creencias, sino tambi\u00e9n estableciendo pr\u00e1cticas transparentes de rendici\u00f3n de cuentas, respondiendo con seriedad al abuso de autoridad y creando mecanismos para que las inquietudes sean escuchadas sin represalias.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el lenguaje de Judas debe manejarse con cuidado ante personas a quienes las comunidades religiosas ya han herido. Los textos de advertencia pueden convertirse en armas cuando los l\u00edderes los utilizan para silenciar las cr\u00edticas o calificar la disidencia como rebeli\u00f3n. El uso \u00e9tico de Judas requiere precisamente la humildad que la carta elogia a trav\u00e9s de la historia de Miguel. Un ministro que invoca el juicio divino contra otra persona est\u00e1 hablando cerca de un l\u00edmite que el propio Judas no permite que ni siquiera un arc\u00e1ngel cruce a la ligera. La autoridad pastoral es m\u00e1s fuerte cuando puede se\u00f1alar el peligro con precisi\u00f3n sin dejar de ser consciente de sus propios l\u00edmites.<\/p>\n<p>El movimiento final de Judas hacia la misericordia y la doxolog\u00eda tambi\u00e9n se opone a la desesperanza. La carta no pretende que toda ruptura se repare ni que todo l\u00edder da\u00f1ino cambie. No ofrece una t\u00e9cnica para crear una congregaci\u00f3n segura. Sit\u00faa a la comunidad dentro de un horizonte m\u00e1s amplio en el que la acci\u00f3n fiel sigue siendo significativa incluso cuando no se pueden controlar los resultados. Las personas pueden edificarse mutuamente, orar, permanecer en el amor, ofrecer misericordia, intervenir cuando alguien est\u00e1 en peligro y negarse a entregar la imaginaci\u00f3n moral de la comunidad a quienes la utilizan indebidamente. La esperanza, en este sentido, no es optimismo respecto de las instituciones. Es la decisi\u00f3n de seguir viviendo una vida digna de la fe que uno profesa.<\/p>\n<h1>Conclusi\u00f3n<\/h1>\n<p>La Carta de Judas es un texto breve que encierra una gran carga pastoral. La escribi\u00f3 porque cre\u00eda que una comunidad que amaba estaba siendo transformada por personas cuyas ense\u00f1anzas y conducta se hab\u00edan vuelto destructivas. Su respuesta es contundente, a veces inquietante y est\u00e1 profundamente arraigada en las tradiciones escriturales y apocal\u00edpticas jud\u00edas de su \u00e9poca. Leer a Judas desde una perspectiva hist\u00f3rica nos ayuda a resistir la tentaci\u00f3n de equiparar su mundo con el nuestro. Leerlo desde una perspectiva pastoral permite que sus preocupaciones perdurables salgan a la luz.<\/p>\n<p>Esas preocupaciones incluyen la integridad del liderazgo religioso, la relaci\u00f3n entre la gracia y la responsabilidad, las consecuencias morales de la ense\u00f1anza, el peligro del discurso arrogante, la necesidad del discernimiento comunitario y la responsabilidad de responder de manera distinta a las personas seg\u00fan las circunstancias. Judas no trata al que duda como si fuera id\u00e9ntico al que se aprovecha de los dem\u00e1s. Le pide a la comunidad que se resista a lo que destruye, mientras muestra misericordia hacia quienes vacilan. Esa distinci\u00f3n puede ser uno de los regalos m\u00e1s importantes de la carta para la vida pastoral.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, me llama la atenci\u00f3n la forma en que Judas se niega a permitir que el conflicto tenga la \u00faltima palabra. La carta comienza con personas llamadas, amadas y guardadas. Termina con la convicci\u00f3n de que Dios puede guardarlas. Entre esas afirmaciones se encuentra la dif\u00edcil labor de la comunidad humana, como la de recordar, discernir, resistir, orar, mostrar misericordia, rescatar y seguir rindiendo cuentas ante una fe que es m\u00e1s grande que la personalidad de cualquier l\u00edder. El amor que lucha, le\u00eddo desde esta perspectiva, no es ruido ni agresi\u00f3n. Es la negativa disciplinada a renunciar ni a la verdad ni a la dignidad humana cuando una comunidad est\u00e1 bajo presi\u00f3n.<\/p>\n<p>La doxolog\u00eda de Judas, por lo tanto, hace m\u00e1s que cerrar la carta de manera hermosa. Restablece la proporci\u00f3n. Los seres humanos deben actuar, pero no son Dios. Los l\u00edderes deben discernir, pero no son los jueces definitivos de la vida de otra persona. Las comunidades deben proteger lo que se les ha confiado, pero el miedo no puede convertirse en su principio organizativo. El \u00faltimo paso es hacia el Dios que puede preservar y hacia la alegr\u00eda en lugar del p\u00e1nico. Ese final mantiene la seriedad de la advertencia de Judas sin convertir la sospecha en una espiritualidad. Le deja a la iglesia responsabilidad, humildad, misericordia y esperanza.<\/p>\n<h1>Referencias<\/h1>\n<p>Bauckham, R. (1990). <em>Judas y los parientes de Jes\u00fas en la iglesia primitiva<\/em>. T&amp;T Clark.<\/p>\n<p>Davids, P. H. (2006). <em>Las cartas de 2 Pedro y de Judas<\/em>. Eerdmans.<\/p>\n<p>Green, G. L. (2008). <em>Judas y 2 Pedro<\/em>. Baker Academic.<\/p>\n<p>Moo, D. J. (1996).<em> 2 Pedro, Judas<\/em>. Zondervan.<\/p>\n<p>Schreiner, T. R. (2003).<em> 1 y 2 Pedro, Judas: Una exposici\u00f3n exeg\u00e9tica y teol\u00f3gica de las Sagradas Escrituras<\/em>. Broadman &amp; Holman.<\/p>\n<p>Witherington, B. III. (2007). <em>Cartas y homil\u00edas para cristianos jud\u00edos: Un comentario sociorret\u00f3rico sobre Hebreos, Santiago y Judas<\/em>. IVP Academic.<\/p>\n<!--a=1-->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Carta de Judas. Una advertencia pastoral y un llamado al amor en\u00e9rgico. R. Esteban Montilla, Ph.D. Introducci\u00f3n La Carta de Judas es uno de los escritos m\u00e1s breves del Nuevo Testamento; sin embargo, sus veinticinco vers\u00edculos contienen un llamado pastoral inusualmente intenso. Dirigida a una comunidad que atravesaba una confusi\u00f3n interna y un desorden [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3753,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3755","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3755","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3755"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3755\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3759,"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3755\/revisions\/3759"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3753"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3755"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3755"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ministeriomct.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3755"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}