RECURSOS · 3 noviembre, 2026
Vivir el amor

Vivir el amor
R. Esteban Montilla, Ph.D.
El amor es una capacidad y una práctica relacional que integra afecto, conocimiento, cuidado y responsabilidad por el bien de otra persona, con respeto a su dignidad y libertad. Como capacidad, comprende la posibilidad de interesarse por alguien y de responder a su presencia. Como práctica, toma forma en la participación concreta en el vínculo. Lo que sentimos se expresa junto con lo que decidimos y hacemos, de modo que la intención merece atención, al igual que los efectos de nuestras acciones en la vida de quien las recibe. Las maneras de amar varían según la relación, ya sea de pareja, familiar, de amistad, laboral o comunitaria. En cada una, la cercanía admite distintos grados y formas de intimidad.
Los diez elementos del amor se agrupan en cuatro dimensiones. La del trato reúne la amabilidad, la compasión y la paciencia; la del vínculo comprende el compromiso, la pasión y la cercanía. En la dimensión del bien del otro, la asistencia y el cuidado constituyen un solo elemento, y el respeto a la libertad, otro. La humildad y la justicia conforman la dimensión de las condiciones. Esta organización permite observar prácticas relacionadas entre sí sin fragmentar a la persona. También permite reconocer qué necesita atención en un vínculo. Podemos hablar con amabilidad, por ejemplo, y dejar de cumplir los compromisos asumidos.
Para explorar estas prácticas se propone la Escala de Prácticas de Amor (EPA), un cuestionario de 70 ítems dirigido a personas de 18 años o más. Cada participante responde pensando en un vínculo específico, como el que mantiene con su pareja, con una amistad, con un hijo o con una hija. La escala contiene siete frases para cada uno de los diez elementos, con opciones de respuesta del 1 al 5 que indican en qué medida cada afirmación describe a quien responde. Son autodescripciones, no frecuencias de comportamiento. Las respuestas permiten examinar cómo la persona reconoce estas prácticas en su manera de relacionarse, sin determinar cuánto ama, comparar relaciones ni establecer una conclusión clínica.
Como recurso complementario, el mapa de observación narrativa invita a reflexionar sobre las experiencias de las últimas cuatro semanas, sin asignar puntuaciones ni niveles. Para cada dimensión, la persona reconoce una práctica que haya realizado, describe una situación concreta que la evidencie e identifica un aspecto que desea cultivar. La reflexión queda así vinculada a experiencias vividas y a posibilidades para cuidar mejor la relación. https://youtu.be/aDYNjdViKZI
Living Love
R. Esteban Montilla, Ph.D.
Love is a capacity and a relational practice that integrates affection, knowledge, care, and responsibility for another person’s well-being, while respecting their dignity and freedom. As a capacity, it encompasses the ability to take an interest in someone and to respond to their presence. As a practice, it takes shape through concrete participation in the relationship. What we feel is expressed alongside what we decide and do, so that intention deserves attention, as do the effects of our actions on the life of the person receiving them. The ways of loving vary depending on the relationship—whether it is a romantic partnership, a family relationship, a friendship, a work relationship, or a community relationship. In each, closeness allows different degrees and forms of intimacy.
The ten elements of love are grouped into four dimensions. The dimension of treatment encompasses kindness, compassion, and patience; the dimension of connection includes commitment, passion, and closeness. In the dimension of the other’s well-being, assistance and care constitute a single element, and respect for freedom is another. Humility and justice make up the dimension of conditions. This framework allows us to observe interrelated practices without fragmenting the person. It also allows us to recognize what needs attention within a relationship. For example, we can speak kindly while failing to fulfill our commitments.
To explore these practices, we propose the Scale of Practices of Love (EPA), a 70-item questionnaire designed for people aged 18 and older. Each participant answers while thinking of a specific relationship, such as with their partner, a friend, or a son or daughter. The scale contains seven statements for each of the ten elements, with response options ranging from 1 to 5 that indicate the extent to which each statement describes the respondent. These are self-descriptions, not measures of behavioral frequency. The responses allow us to examine how the person recognizes these practices in their relationships, without determining how much they love, comparing relationships, or drawing a clinical conclusion.
As a complementary resource, the narrative observation map invites reflection on experiences from the past four weeks, without assigning scores or levels. For each dimension, the person identifies a practice they have engaged in, describes a specific situation that exemplifies it, and identifies an aspect they wish to cultivate. The reflection is thus linked to lived experiences and opportunities to better nurture the relationship. https://youtu.be/aDYNjdViKZI?si=mddh41lHUa_bia21

