Tres regalos de las personas sabias del oriente
Esteban Montilla | 6 enero, 2025

Una nueva religión: el cristianismo
La formación de una nueva religión, más tarde conocida como cristianismo, se concretó en un periodo cercano a los 100 años (25 d. C.—120 d. C.). Esta nueva fe religiosa estuvo basada principalmente en las enseñanzas de Jesús de Nazaret y sus primeros discípulos. Este grupo religioso era muy variado desde el mismo comienzo, pero los unía un anhelo de libertad y de una mejoría de vida para todas las personas por medio de la justicia y el amor.
La religión predominante de ese entonces para esa región era el judaísmo, que basaba sus doctrinas y prácticas en la TaNaK o Biblia Hebrea (Tora, Profetas y Escritos) aprobada por el liderazgo político-eclesiástico del momento. Había grupos judíos disidentes quienes consideraban necesario hacer otra propuesta religiosa que estuviese desligada de los sistemas de poderes subyugados al Imperio Romano. Estos disidentes sugerían que los gobernadores locales, aunque algunos de la etnicidad judía, realmente eran agentes del Estado Romano. Entonces habría que mirarlos con sospechas, en tanto la lealtad de estos líderes era más a sus intereses personales que al bienestar del pueblo judío.
Es así como proliferaron los grupos de oposición o disidentes, quienes recurrieron a una literatura sagrada más amplia para sustentar sus nuevas propuestas políticas y religiosas. Uno de esos grupos disidentes eran los apocalípticos, los cuales enmarcaban los enfrentamientos entre los bandos políticos como parte de una guerra cósmica entre el bien y el mal (Collins, 2023).
Este grupo minoritario opositor recurría, además de la Biblia Hebrea, a otros libros sagrados no aceptados por la mayoría, como lo eran el libro de Daniel, Judith, Baruc, Tobías, Macabeos, Libro de Adán y Eva, La Asunción de Moisés, Libro de los Jubileos y Enoch (Pagels, 1998). Estos libros apocalípticos incluían relatos y narrativas de otras culturas como la griega, la persa y la egipcia que los seguidores trataban de interpretar a la luz de la Biblia Hebrea. Es en estos libros donde se encuentra la filosofía y las creencias desarrolladas más tarde por los cristianos.
Había varias vertientes políticas-religiosas desde los que proponían revueltas militares, a los que se oponían de manera más pacífica. Unos grupos disidentes se apartaban por completo de la vida política y del día a día en las ciudades, como lo eran los Esenios.
Otros grupos consideraban importante el mantener un espíritu de protesta y resistencia al abrazar un modus vivendi sencillo y piadoso junto a la instalación de una cultura intelectual distinta. A ese grupo pertenecía Juan el Bautista y más tarde Jesús de Nazaret. Basado en las escrituras sagradas apocalípticas mencionadas arriba, estos líderes desarrollaron un marco de creencias religiosas que presentaba la realidad política del momento dentro de un contexto celestial. En estos escritos disidentes se hablaba de una batalla que ocurrió en el cielo entre los ángeles buenos y los ángeles malos. Al perder, estos ángeles rebeldes o demonios son enviados al planeta Tierra y es así como la guerra se trasladó a este mundo (Pagels, 1995).
Otra enseñanza clave de estos grupos disidentes era que vendría un Mesías que pudiera liberarlos de la opresión política, social y espiritual que experimentaban los judíos de ese entonces. Este Mesías sería un enviado de Dios con poder para enfrentar las fuerzas demoniacas y sus representantes en este mundo. Este concepto de Mesías como un salvador universal y de los pecados del mundo era una idea extraña al Antiguo Testamento. El movimiento cristiano recurre a esos libros apocalípticos para desarrollar su teoría mesiánica y sistema de fe. Una vez elaboradas estas posturas religiosas, se tratan de entrelazar con la Biblia Hebrea, buscando el respeto que se les tenía a esos Escritos Sagrados canónicos.
Sin embargo, como la mayoría de los judíos practicante de la fe no les daban importancia a esos libros apocalípticos, esta nueva fe no tuvo mucha atracción dentro del judaísmo bíblico o tradicional. El cristianismo entonces tuvo que salir de las fronteras de esa región para poder encontrar adeptos en otras culturas. Es así como en la actualidad esta religión cuenta con cerca de 2000 millones de miembros en el mundo, pero la población cristiana en Israel y Palestina no llega al 2 %.
Esta nueva propuesta de fe, cristianismo, era muy distinta a la religión judía bíblica o tradicional en cuanto sugería enseñanzas tales como la importancia de tener mujeres en el liderazgo político y religioso, el conflicto cósmico entre el bien y el mal, la acción de los demonios en los asuntos humanos, el bautismo, la salvación cósmica y mesiánica, la resurrección de los muertos, el infierno y la vida eterna en el cielo.
Ciertamente, estas nuevas doctrinas no tenían base en la Biblia Hebrea o Antiguo Testamento canónico y de allí el rechazo por el liderazgo religioso judío en el poder. Estas creencias interculturales tuvieron mayor aceptación en otras regiones donde había mayor apertura religiosa. Sin embargo, algunos autores de los Escritos Cristianos (Nuevo Testamento) seguían con la esperanza de que estas enseñanzas tuvieran receptividad en la mayoría judía y por eso trataron de conectar, sin mucho éxito, algunas de estas doctrinas a la Biblia Hebrea (Antiguo Testamento).
El autor del Evangelio según Mateo, intenta hacer ese puente al tener en mente a los judíos que respetaban la Torá y que pudieran estar abiertos a esta nueva propuesta religiosa. Este autor inspirado coloca una narrativa muy interesante al ser el único en referir la visita de los sabios del oriente. Este elemento intercultural en el capítulo 2 sigue a la sugerencia atrevida del capítulo 1, donde, además de presentar a mujeres en la genealogía de Jesús de Nazaret, propone que su ascendencia se conecta con personajes históricos interraciales como Abraham y David.
Las personas sabias
La palabra mago que usa el autor de Mateo es de origen persa, la cual hacía referencia a las personas sabias, hombres o mujeres que servían como sacerdotes, profetas, astrónomos, astrólogos e intérpretes de sueños. Una de las enseñanzas claves de la cultura persa era la venida de un Mesías, como lo sugirió Zoroastro—Zaratustra (Kriwaczek, 2003).
Curiosamente, la palabra mesías es rara en la Biblia Hebrea o Antiguo Testamento y una de las pocas veces que se usa es para referirse a un gobernante persa llamado Ciro (Isaías 45:1-2). Es por lo cual se conecta a estas personas sabias como viniendo del oriente o Persia. El relato bíblico no dice cuántos eran, no hace referencia al sexo de los sabios ni tampoco menciona la edad. Simplemente, dice que después del nacimiento de Jesús de Nazaret, estos sabios siguieron una estrella que finalmente los llevó a Belén de Judá.

El relato también dice que la intención de la visita de estas personas sabias era rendirle homenaje al Mesías que había nacido. “Y la estrella que habían visto salir iba delante de ellos, hasta que por fin se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Cuando los sabios vieron la estrella, se alegraron mucho. Luego entraron en la casa, y vieron al niño con María, su madre; y arrodillándose le rindieron homenaje” (Mateo 2:9-11, DHH). La otra finalidad del autor de Mateo, siguiendo su propuesta de una nueva religión intercultural, es que este enviado de Dios y Mesías, además de ser interracial (por su sangre judía, galilea y moabita) goza de la aprobación de otras culturas poderosas como la persa (Brown, 2002).
Estas personas sabias al cumplir su misión de rendir homenaje al Mesías que había nacido, regresaron a su tierra (Mateo 2:12). La creatividad cristiana, unos 300-600 años más tarde, pulió esta narrativa al sugerir que eran tres hombres, que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar, que eran tres reyes que venían de Persia o Babilonia, de la India y de Arabia-Yemen, que uno de ellos era joven, otro de mediana edad y otro adulto mayor. Es fácil perder la intención intercultural del autor de Mateo al concentrarse en estas construcciones tardías del relato. Es importante mantener la idea del evangelista de que Jesús de Nazaret era el Mesías, como lo referían esos escritos apocalípticos, que era un enviado de Dios y un ser humano especial, respetado aún por otras culturas.
Los regalos de las personas sabias
Los sabios del oriente trajeron tres regalos. “Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra” (Mateo 2:11, DHH). Este es un acto lleno de símbolos que apuntan al bienestar financiero, a la buena salud y la paz que puede traer un líder que sea justo, bondadoso y sabio. El oro, como metal de gran valor y difícil de encontrar en la naturaleza, tiene que ver con riqueza, poder y buena economía. El incienso es una resina vegetal proveniente del árbol de la Boswellia sacra con propiedades aromáticas y curativas usada a lo largo de los siglos para tratar enfermedades crónicas como la artritis, la melancolía y la ansiedad. La mirra es otra resina o goma proveniente de la planta Commiphora myrrha que se usa como perfume, analgésico y relajante. En el mundo árabe hay un hadiz que recomienda usar la mirra para fumigar las casas y así correr los mosquitos y zancudos que pueden ser vectores de enfermedades.
El incienso y la mirra eran a menudo mezcladas para aumentar su potencial médico. En el ambiente religioso, la mirra formaba parte de las plantas que se le agregaban al aceite vegetal para untarles a las personas enfermas, para ungir a los nuevos dirigentes de la sociedad y para embalsamar a los muertos. En la Biblia Hebrea, la mirra es un ingrediente central para el aceite que se usaba para ungir a los sacerdotes y gobernantes. “El Señor habló con Moisés y le dijo: Toma las siguientes especias finas: seis kilos de mirra líquida, tres kilos de canela aromática, tres kilos de caña aromática, seis kilos de casia, y cuatro litros de aceite de oliva, según la tasación oficial del santuario. Con estos ingredientes harás un aceite, es decir, una mezcla aromática como las de los fabricantes de perfumes. Este será el aceite de la unción sagrada” (Éxodo 30:22-25, NVI).
La riqueza del simbolismo detrás de estos tres regalos: oro, incienso y mirra habla del anhelo que había en las personas oprimidas y marginadas de que surgiera un líder, un Mesías, que les pudiera liberar de la tiranía de los dirigentes políticos, de la corrupción de los grupos religiosos dominantes y de la impunidad prevalente en la sociedad. El autor inspirado del Evangelio según Mateo, claramente está diciendo que Jesús de Nazaret era ese nuevo dirigente, era el Mesías.
Conclusión
Los tres regalos que trajeron las personas sabias representando bienestar económico, salud y paz siguen siendo hoy día el anhelo de muchos pueblos que sufren con economías muy frágiles, con sistemas de salud ineficientes y un estado de inseguridad que les roba la paz. Hoy más que nunca se necesitan gobernantes políticos, líderes religiosos y agentes de cambio de la sociedad que estén comprometidos con la justicia, que se interesen de manera genuina en el bienestar de las personas a quienes sirven, que respeten las libertades de las personas y que promuevan el buen convivir.
Hoy seamos esas personas sabias al traer bienestar económico, salud y paz a nuestros familiares, amistades, colegas y extraños. En este comienzo de nuevo año, ubica a tres personas que tú creas, no recibieron ningún regalo y preséntate con un regalo que les pueda dar alegría. Encontremos a Jesús de Nazaret al ubicar a tres personas que vivan en los márgenes y hagamos una pequeña diferencia en ellos. “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí” (Mateo 25:40, NVI). Seamos hombres y mujeres sabias en este nuevo año.
“Así que en todo traten ustedes a los demás, tal y como quieren que ellos los traten a ustedes”, Jesús de Nazaret (c. 5 a. C.-30 d. C.), Mateo 7:12.
“Haz a los demás lo que te gustaría que te hiciesen a ti”. Zoroastro —Zaratustra (c. 1000, a. C.)
Referencias
Brown, R. E. (2002). Introducción al Nuevo Testamento. I. Cuestiones preliminares, evangelios y obras conexas. Madrid, España: Editorial Trotta.
Collins, J. J. (2023). La Imaginación Apocalíptica: Una Introducción a la Literatura Apocalíptica Judía. Salem, Oregón: Publicaciones Kerigma.
Kriwaczek, P. (2003). In Search of Zarathustra: The First Prophet and the Ideas That Changed the World. New York, NY: Alfred A. Knopf.
Pagels, E. (1998). Adam, Eve and the Serpent. New York, NY: Random House.
Pagels, E. (1995). The Origin of Satan: How Christians Demonized Jews, Pagans, and Heretics. New York, NY: Random House.